La fiebre del oro en el siglo XIX causó la masiva y apresurada migración de trabajadores a las provincias. Ante el recién descubrimiento de yacimientos de oro en las minas de estos lugares, el padre de familia zarpaba de su tierra natal con el fijo objetivo de regresar a casa con los bolsillos llenos de riquezas.
Me han preguntado en las últimas semanas por la situación actual de la Guerra Civil Siria y el Medio Oriente. Los bombardeos en París, productos del antecedente de Charlie Hebdo y la Primavera Árabe dejan opiniones diversificadas e inconclusas. La incesante presencia del bloque capitalista en los territorios de operación de ISIS ha vuelto a desencadenar un conflicto global de alta complejidad excusado en causas divinas. Estados Unidos, el portador de la luz, junto con Francia, vuelve a movilizar sus tropas en el nombre de la democracia.
Si algo me queda claro es que sería algo ingenuo pensar que esta guerra civil es sobre religión.
La guerra lucra. Estados Unidos se ha embolsado 5.4 billones de dólares con la venta de 600 Patriot Missiles a Saudi Arabia. La problemática de sectas ha sido una excusa perfectamente suplantada para justificar la expedición norteamericana a Siria desde el 22 de septiembre del año anterior. Pues cómo explicar la misteriosa presencia de Israel en los Altos de Golán, una zona rica en recursos naturales sin pensar en las remuneraciones económicas. La intervención en Siria no es más que la lucha de unas batallas en el desierto para luego regocijarse en el oasis que conlleva el gas natural y petróleo del país.
El conflicto sirio es un complot digno de las gestiones de Kennedy, Eisenhower o Truman...¿pero Obama? El hombre que es una antítesis de sí mismo, el Premio Nobel de la Paz del 2009 que lucha por el desarme nuclear y al mismo tiempo encabeza la operación en Medio Oriente bajo la mirada aprobatoria del gallo.
La doctrina del patriotismo ilustrado no tiene fin. Los inmigrantes posmodernistas cavan por riquezas con la cuña de un AK-47 y buscan un boleto de regreso a casa bajo el canon de la guerra justa. El petróleo enciende los pistones bélicos de la Doctrina Monroe, las ráfagas disparan a la misma velocidad en las que millares de familias son separadas. Este es el éxtasis del petróleo: el motor de la guerra, y su ruido ensordecedor, siempre sonará más fuerte que el llanto de un niño sirio.
Referencia:
Dillow, C. (2015). U.S. greenlights sale of 600 Patriot missiles to Saudi Arabia. [online] Fortune. Available at: http://fortune.com/2015/08/01/u-s-patriot-missiles-saudi-arabia/ [Accessed 1 Dec. 2015].