lunes, 24 de abril de 2017

Lío

Quién hubiera dicho que ese chiquitito de Rosario vendría a marcar una época en el fútbol. Ese argentino que tomó la batuta de Ronaldinho en un Barcelona roto y lo llevó a la cima del balompié.  Pues fue de la mano de Messi que el Barça superó la resaca de la era de Rijkjaard y estableció un imperio blaugrana en el viejo continente.

Lionel Andrés Messi.  

Ocho ligas, cuatro Champions y cinco Balones de Oro. Quinientos goles en la Liga Española y 94 en Champions. Messi se ha convertido en el máximo líder de un equipo que marcó y sigue marcando época. Su dupla con Pep Guardiola concluyó con el equipo más dominante de toda la historia, aquel que ganó el sextete.

Lio ha sido la constante en la última década del barcelonismo. Cabezazo en Roma y remate de media distancia en la arena mítica de Wembley  para sentenciar su segunda y tercera Champions. Quebró la cadera de Boateng en una postal de gol que eliminó al Bayern en semifinales de Champions y no olvidar que fue el rebote de su disparo que Luis Suárez empujó para traer el segundo triplete a Catalunya desde Berlín.

En la liga desparramó madrileños contra el Getafe en una jugada maradoniana que ya presagiaba el tipo de futbolista en que se iba a convertir. Conquistó París, Roma, Wembley, Berlín y ahora finiquitó de una vez por todas una justa pendiente (y quizás la más importante) : Madrid.

Ayer Lio se cargó al equipo al hombro y venció al acérrimo rival en su casa. En el episodio más obscuro del Barcelona, luego de ser aplastado por la Juventus a media semana, Messi se paseó por la Casa Blanca en un despliegue apoteósico del fútbol total. Al marcar el tercero dejó su firma en la posteridad luego de su emblemática celebración: si me matan a palos, los mato a goles.

El 10 del Barcelona, en el día de Sant Jordi, regaló una exhibición brutal de pundonor y talento. Los debates de quién es el mejor de la historia acabaron cuando mostró su momento más fino en el escenario más atractivo del fútbol mundial. Messi, de su mano, puso a su equipo de vuelta en la Liga de un año irregular para el Barcelona.

Y es que los adjetivos y adverbios para describir la forma en que enaltece algo tan burdo -como patear un balón- a patrimonio de la humanidad, son paupérrimos en función del lenguaje. Donde no llega el español llega Lío. Si me atrevo, la retórica más fidedigna para describir lo que despierta ver jugar a Messi se encuentra en la voz de Víctor Hugo Morales, el periodista que narró el gol del siglo de Maradona frente a Inglaterra.

Sant Messi,en una corrida memorable de Sergi Roberto, en la jugada de todos los tiempos enmudeció el terreno de juego. Un tres a dos definitivo en el último segundo con una celebración en la que mostró su jersey a la grada. Recuerden el nombre del chiquitito de Rosario, ese que a la pelotita, como esfera perfectamente equidistante, mantiene pura.  Siempre Lío, ta ta ta, de qué planeta habrás venido para que el Santiago Bernabéu sea un puño apretado que grita: ¡Messi Messi!